Carpe Via

Vive la calle

Repercusión

Escuela como laboratorio

Este año, la Semana Cultural no se ha reducido al desarrollo de un programa cerrado con un horario concreto, sino que se ha extendido a toda la escuela para convertirse en una experiencia colectiva en que la ETSAV en sí se ha transformado en una Ciudad Sensible donde sus ciudadanos (profesores y alumnado) han sido protagonistas de la identidad, gestión y transformación de nuestro entorno más inmediato.

En definitiva, la escuela se ha convertido en laboratorio de experimentación directa de los conceptos tratados durante el programa y no una simple exposición de los mismos.

Escuela horizontal

Durante esta semana, el alumno ha dejado de ser un agente pasivo que recibe lecciones para pasar a formar parte activa del proceso de transformación y crecimiento cultural de la ETSAV, en un proceso educomunicativo del que todos, profesores y alumnos, formamos parte.

Así, la actividad paralela que desarrollan muchos de nuestros compañeros ha sido integrada en la escuela, para convertirla en un espacio mucho más abierto, rico y creativo, más allá del plan de estudios establecido.

Espacios de oportunidad

En este sentido, la escuela ha dejado de ser un mero contenedor de la actividad, para convertirse en un proyecto materializado que ha trascendido las propias ponencias. Muchos de los espacios que eran hasta ahora para nosotros simples lugares de tránsito se han convertido en espacios “sensibles”, espacios activos y de oportunidad para la creatividad y el encuentro de nuestros compañeros y compañeras.


Acción-reacción

El evento no terminó el viernes con el cierre de las aulas; esperamos que haya supuesto una experiencia con repercusión en la memoria colectiva de la escuela.

Desde Carpe Vía hemos sido testigos de un cambio de actitud por parte del alumnado que ha mostrado un alto grado de participación en las actividades de la ETSAV. Gracias a esta implicación compartida se ha producido un efecto dominó: los ponentes como teóricos han sido el punto de partida, cuya perspectiva se ha transmitido gracias a los organizadores y las jornadas a los participantes del taller. A su vez, estas iniciativas desarrolladas dentro de la escuela han provocado una serie de dinámicas en el resto de alumnado, que se ha animado a proponer cambios para formar parte activa de este proceso de transformación de la escuela.

Hemos visto cómo los participantes ocupaban el “Sr. Pasillo” para reclamar este cambio, implicando a muchos de los compañeros que cubrían las paredes con sus propias propuestas, con ASM y Crearqció hemos redescubierto lugares de la ETSAV que parecían olvidados,… Y esperamos sea sólo el principio.


Conclusiones

Nuestra reflexión final es clara: la Semana Cultural no puede quedarse ahí, no puede ser una única semana, sino que ha de trascender y convertirse en una actitud abierta, proactiva y dinamizadora del alumnado y el profesorado. Es ésta una tarea que ha de desarrollarse día a día y compartida por todxs nosotrxs.

En primer lugar es necesario visibilizar los canales y herramientas precisos para facilitar este proceso de construcción colectiva de nuestra identidad cultural, pero los alumnos también hemos de integrar las iniciativas y actividades que desarrollamos dentro de la escuela.

BC

¡Hagamos juntos ciudad! ¡Hagamos juntos universidad!

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